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Posts Tagged ‘grandes almacenes’

Anteayer por la tarde estuve en Hipercor – Corte Inglés, comprando los últimos elementos, regalos y manjares, de Nochebuena. El asombro fue grande cuando la plaza de aparcamiento que tuve que ocupar fue en la planta sótano menos cuatro y tardando unos minutos en encontrarla.  Eso significaba que el gran almacén se encontraba lleno a rebosar, como en las mejores fechas del centro comercial.

La crisis les ha acabado golpeando como a todos. Para que voy a mentir: sentí una grata satisfacción de que al comercio le fuese bien. Era señal de que la gente no se resistía a estirarse los bolsillos en nuestra adorable fiesta. Fue curioso cuando encuentro a una pareja de vecinos, en pleno fragor de carros chocándose por los pasillos del súper y comentamos lo mismo: ambos coincidíamos con agrado en el espectáculo consumista, no visto hacía ya muchos meses.

En España comprar en el Corte Inglés, denota un toque mínimo de distinción.  Creo por ejemplo que en Inglaterra sería Harrods entre otros y Mark Spencer, según bolsillos o intenciones. O en Francia las Galerías Lafayette, o más especializado la Fnac. El Corte Inglés es el centro comercial por excelencia de marca española. El público sabe que decir “lo compré en el Corte Ingles” (es indiferente el objeto adquirido), da una sensación de seguridad, de bien comprar, de bien hacer. Pagas más pero aciertas, piensa el sesudo consumidor. Y es que resulta verídico  en la mayoría de las ocasiones. Su acertadísimo eslogan “pague y si no está satisfecho le devolvemos su dinero”, da gran tranquilidad al comprador. El consumidor indeciso compra sin miedo, porque siempre piensa “podré devolverlo” y el consumidor lanzado con mucha mayor razón, no se lo piensa dos veces.

Siempre es para mi un misterio cómo prepara el Corte Inglés a sus empleados, en el perfecto  trato hacia el comprador. El vendedor es amable siempre sin excepción. No se excede de cortés, pero agrada al comprador con correctísimos buenos modales. No se inmuta ni ante el más impertinente de los clientes. ¿Cómo consiguen los directivos del marketing la creación de un estilo propio de vendedor? Da igual entrar en el Corte Inglés de Zaragoza, en el de Bilbao o en el de Santiago de Compostela. En todos los centros comerciales le atienden tan igual de bien, que prácticamente siempre  cuando se sale con una compra realizada,  se piensa en volver. Uno define este gran comercio, no por el número de artículos que vende o los servicios que ofrece, sino por los que todavía no se ha lanzado a vender. Nunca pensé que me proporcionaría el alquiler de un coche, por ejemplo. Pues sí, boba de mi, con una simple llamada a su sección de Agencia de Viajes tuve en cinco minutos, el coche de mejor relación precio/calidad para mi recorrido planeado. En esto me funcionó mucho mejor que Google, que ya es concederle tantos, en la carrera de “a ver quién busca mejor y más rápido”.

Un defecto en mi opinión lastra el gran estilo “Corte Inglés”:  son poco feministas o nada, en el mejor sentido del término: años pagando la factura en la cuenta de una esposa, pero al buzón la envían a nombre de su respectivo esposo. Y un segundo reparo debiera corregirse: las empleadas trabajan, según mi humilde observación, mucho más que los empleados. Encuentro en ocasiones, a señores empleados de brazos quietos, como de vigilancia, y prácticamente nunca a las señoras empleadas. Ellas siempre activas y disponibles, trajinando, reponiendo, arreglando una maniquí, o cobrando a ese cliente fiel y satisfecho. Un decidido bravo a las mujeres trabajadoras de este súper híper mega centro comercial.

Les dejo. Otro día abordo las compras por Internet en las que, por cierto, El Corte Inglés, también funciona a la perfección.

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