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Posts Tagged ‘crisis’

Trabajador público con 32 años de servicio. Los 26 días hábiles, a tomar de 5 en 5, como mínimo, se le reducen a 22. Los 11 moscosos, posiblidad de tomarlos sueltos, se le reducen a 3. O sea, pierde 12 días de permiso de uno u otro tipo. Y yo me hago cábalas sobre el interés desmedido por parte del actual gobierno en molestar a este sector de la sociedad. Sí, sí: es su imperiosa necesidad ejemplificante. Porque si es que sobramos tantísimos empleados públicos ¿cómo es que eliminan días de permiso? Las intenciones pueden ser muy tristes: una, intentar que los empleados maduros se larguen a su casa con prejubilaciones inexistentes, tan sabrosas en el sector bancario o tecnológico en los últimos veinte años, por inventarme el periodo. Otra, comenzar a estructurar una más o menos cercana puesta en la calle, directamente, de cientos de trabajadores públicos.

Está muy bien la ejemplaridad, pero buen ejemplo podrían dar otros sectores de la sociedad.  Por citar alguno, todos los consejos de administración de empresas públicas mil y las directivas bancarias, publicando sus emolumentos escandalosos, en las múltiples formas, además de sus salarios en dinerario.

¡Qué decir de nuestra bien amada paga navideña! Muy bien la solidaridad cuando la sociedad no puede más. Pero un poco de seriedad. El sector bancario podría muy bien, del primero hasta el último empleado, apretarse el cinturón y dar también ejemplo de regeneración de la cosa privada en nuestro Titanic – país – , o séase, en nuestro dramático sálvese quien pueda.

He tenido la gran suerte de conocer hace muy pocos días a un funcionario recién jubilado a través de la red. Me escribía que siempre consideró su profesión como su auténtica vocación. Me recordaba jornadas de trabajo de hasta doce horas diarias, cuando hizo falta cumplirlas. Resumía su trabajo como un auténtico sacerdocio. Me conmovió su definición y su saber hacer. Éste sí que es ejemplo y lo demás son gaitas.

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Crisis    

 

 

Estaba, como todos, muy embebida en el asunto de la Crisis: la palabra se está ganando una merecida mayúscula. Sin embargo, el titular de la prensa de hoy sobre la oferta de prejubilaciones de Telefónica, me eriza el pelo. Comparemos de modo simple las jubilaciones del sector público y del sector privado.

 

El estatus de empleado público es muy envidiado en ocasiones. Son tan manidas las eternas comparaciones entre las ventajas e inconvenientes de un trabajo en empresa privada o un empleo en las diversas administraciones, estatal, autonómica o local, que la cuestión cansa.

 

Hace muchos años, algunos de mis compañeros del último curso de Bachillerato, continuaron su formación superior como militares de carrera. Pues bien, con la modernización de los ejércitos, sobraron muchos, muchísimos profesionales de las fuerzas armadas españolas. Fueron agraciados con ofertas fenomenales de retiradas suaves hacia sus hogares. Se aceptaba con sana envidia y gustaba verlos disfrutar de las ventajas que les ofrecían las circunstancias personales y el devenir colectivo de nuestro país.

 

Más tarde llegaron las prejubilaciones en el sector de la informática, a modo de ejemplo la empresa IBM, en múltiples entidades bancarias y también en Telefónica. Se ponía la boca agua con las variadísimas formalidades de adaptación de sus nóminas, durante largos años hasta el cumplimiento de sus 65 años, la más típica edad de jubilación en España. Pero ¿se publica el costo de  dinero público que cada prejubilación de 55 años, 52 años o menos, supone para el erario público? Me pondré a estudiarlo.

 

Lo que tampoco se conoce demasiado bien son las jubilaciones de un gran porcentaje de empleados públicos. Si uno de ellos pretende jubilarse a los 65 años, su sueldo queda reducido a dos tercios o menos del que tuviera en su vida activa, calculado a lo bruto y sin dar por cierta al cien por cien la cifra apuntada. ¿Qué camino se adopta? Alargar las jubilaciones hasta los 70 años, voluntariamente. Nada, nada, los empleados públicos se encuentran hechos unos chavales, aparentan a sus 65, tener 60 años o menos. Son deportistas, comen tasadamente, no hacen excesos y además es mucho más distraído estar en la oficina que tan aburrido y desplazado en el hogar.

 

Sinceramente, algo no está funcionando en nuestra organización de la Seguridad Social, ni en la gestión de pensiones, ni en el sistema de Muface, Mutua de Funcionarios Civiles del Estado. Entre los 48 años que hoy se apuntan para Prejúbilo  y los 70 años de Júbilo, ¿quienes son los beneficiados? Me temo que, en muchos casos, las arcas de las empresas privadas, a costa de caer en picado los maltrechos fondos públicos. ¿Tendremos que felicitar a los agraciados? Me los imagino realizando las mil y una tareas de entretenimiento, junto a otras para incremento de su base económica de sustento. Si como colofón, recordamos la propuesta de las 65 horas semanales de trabajo propuesta, puede concluirse que se está perdiendo el norte. Lean la sabrosa y detallada noticia sobre el prejúbilo de los maduros que no cumplen sus 50.

 

Telefónica ofrece la prejubilación a los 48 años para reducir plantilla en España

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