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Posts Tagged ‘alcalde de Londres’

Entre el caos, la desolación, el entender sin entender y el justificar lo injustificable, surgen a veces gestos memorables, como éste que descubro hoy en la fotografía de Stefan Wermuth (Agencia Reuters) en el diario El País, del alcalde de Londres Boris Johnson, con escoba. Es un canto a lo personal, a las decisiones individuales que uno considera debe de tomar en momentos graves de la vida personal y colectiva. Recuerda enormemente a las imágenes del alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani en los indescriptibles días que se vivieron el 11 de septiembre de 2001. Los disturbios de Londres recuerdan también, parecieran calcados, a los sucedidos en muchas ciudades de Francia hace unos años, ejecutados por jovenes desesperanzados que explotan sin vislumbrar la magnitud de sus acciones. La filosofía occidental del estado de bienestar social se resquebraja a pasos agigantados.


Volvamos a Londres. La colección de fotos del drama que vive en estas ya largas horas, son de una gran belleza: el fuego absolutamente cinematográfico de los barrios, las puertas de los comercios desvencijadas por auténticos vándalos, las pilas de coches quemados, la rabia de los ciudadanos pacíficos impotentes ante lo que está sucediendo. Es espeluznante observarlas, pero de repente surge  el alcalde con un gesto de enorme brío y decisión en su rostro, dispuesto a no dejar pasar un segundo más sin responder ante la desgracia en la que se encuentra sumida Londres, su ciudad.

Es un gesto que sorprende. Uno no se lo espera en la colección de fotografías de tristeza y desolación. Es una acción por otra parte chocante y divertidísima, porque a un señor alcalde uno solo puede imaginarlo a nivel oficial, reunido, echando un discurso o firmando sesudos informes. Pero su adaptación instantánea al momento en el que vive, hace sentir una gran ternura hacia su persona, además de muchas sonrisas a su alrededor como se observa en la fotografía: todos los que le rodean sonríen, por no decir, se tronchan de risa en su fuero interno. ¡Bravo por el señor alcalde londinense! Quizás su primer ministro deba firmar un amargo toque de queda en las próximas horas, pero él habrá quedado para la posteridad armado con su ejemplarizante cepillo en ristre, para vencer la destrucción y lo incomprensible.

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