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Archive for the ‘Transportes’ Category

No me resigno a la idea de un Madrid desolador, sin turismo, sin alegría, sin grandeza.

Un irrepetible fin de semana del pasado mes de septiembre, con una luz que hacía de la ciudad un paraíso, tuve con un familiar la imprevista idea de subir al ascensor del grandioso Palacio de las Telecomunicaciones, en la impresionante Plaza de Cibeles. Supongo que estará en la actualidad, entre una de las imprescindibles visitas para aconsejar cualquier guía turístico que se precie como tal. Por un módico precio de dos euros para adultos, tuvimos una experiencia irrepetible de sentir y captar nuestro inmenso Madrid a vista de pájaro. Por no ser todavía requeteconocido el ascensor que te eleva hasta la octava planta del edificio, el público no era excesivo y el ambiente nos permitió disfrutar de una cartelería perfecta, de fotografías aéreas imponentes que te muestran, te acercan, a decenas, si no centenares, de iglesias, monumentos, edificios singulares y un largo etcétera de puntos magníficos del extenso centro de la ciudad, aportando también puntos alejados que ayudan a adivinar la sierrra y otros maravillosos alrededores.

Madrid desde el Palacio de Cibeles

No he subido todavía a nuestro Faro de Madrid; siento cierto bochorno al reconocerlo. Prometo ir en mi próxima visita. Descubro que la fotografía anunciadora en la web del Faro, con Berzosa y Gallardón, no tiene parangón en cuanto a interpretación de nuestras dos orillas políticas.

Sí monté hace años, pasando bastante vértigo, en el teleférico que te lleva en volandas por encima de La Casa de Campo: el paseo hace las delicias de la chavalería, comenzando el trayecto desde la encantadora puerta del Paseo de Rosales.

Como propuesta para un turismo original, busco y descubro que ya existe el paseo por el cielo de Madrid en helicóptero:  me parece que bajando los precios vertiginosamente el turismo masivo podría cubrir bastantes turnos de estos vehículos.  Igualmente Madrid en globo, puede hacer maravillar a numerosos grupos de turistas fomentando el conocimiento de la ciudad desde lo altísimo.

Y volviendo al ascensor inicial de este post, del Palacio de Cibeles, me permito traer de la guía visual de EL PAÍS de la ciudad de Nueva York, el origen del Empire State Building: “Su construcción se inició unas semanas antes del hundimiento de la bolsa de 1929 y cuando se inauguró, en 1931, resultaba tan difícil de alquilar que se le llamó ” The Empty -vacio- State Building”. Sólo la rápida popularidad que adquirieron sus miradores lograron salvarlo de la quiebra”, un edificio hoy visitado por 110 millones de personas. Estos millones son los que deseo para el ascensor del Palacio de Cibeles, con horarios de visitas hasta el amanecer, y no el montaje actual, bien pausado, pero bastante funcionarial en cuanto a organización general. Parece que a los responsables les diera pereza afrontar el éxito arrollador que esta fántastica visita pudiera tener dentro de muy pocos meses, con unos gestores atrevidos, pensando y sintiendo Madrid a lo grande.  Ah, por cierto, les dejo disfrutando del artículo de Elvira Lindo “En defensa de Madrid”, aunque se cuela sin querer en él un resquicio de la actual situación madrileña de melancolía. Propongo libritos muy baratos, cuadernillos, recopiladores de los grandes autores que nombra en su artículo Elvira, relatando los paseos memorables por nuestro Madrid.

¿Por qué no soñar también con algún vehículo extravagante que invente alguno o algunos de los miles de emprededores que tenemos en nuestra parrilla de salida, que recorriese a unos cuantos metros del suelo el larguísimo y bellísimo Paseo de La Castellana?

Y ya saben ustedes que, aunque suene a topicazo, de Madrid al cielo.

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Atentado, además, contra la seguridad de nuestros bolsillos. Abril 2010. Se compra en la red, página de Ryanair, dos billetes de ida y vuelta, origen Madrid, no importa qué ciudad de destino interior.

A las 14.05 horas se compran y pagan dos billetes de ida y vuelta.

A las 14.30 se vuelven a comprar, para el mismo recorrido, el mismo día, la misma hora y ¡el mismo vuelo!, por arte de birlibirloque, dos billetes exactamente iguales para ¡las mismas personas!

Se han rellenado en múltiples ocasiones infinidad de campos identificativos de los viajeros: nombres, apellidos, calle, ciudad, comunidad autónoma,  país, teléfono, email, repita email, números de pasaporte u otros. También datos de valor añadido, como prioridad o no,  seguro o no, maletas o no, otros bultos o no, etc…

Impaciencia por terminar la ardua sesión compradora: “por favor vuelva a intentarlo…”, se respira hondo y se insiste de nuevo. Se consiguen por fin los ansiados billetes  (ojo, no olvide facturar en línea). El número de tarjeta ha sido aceptado y todo de repente vuelve a la calma. La vida queda en orden.

Pues no. Al mes se consultan con asombro los movimientos bancarios y se descubren “dos cobros” de billetes por un solo viaje. Se indaga, se pregunta al banco primero educamente y más tarde un poco airado. Se inicia una investigación obtusa sobre la extrañísima duplicidad y se logra desentrañar, después de conectar con la compañía, en tu idioma o en uno ajeno, a euro más o menos el medio minuto. Se recitan los números de reserva, después del inusitado hallazgo entre los emails de la digna compañía Ryanair. Contestan rápidamente y sin darle ninguna importancia que en los próximos días reembolsarán el segundo billete cobrado. Casualmente, se embarcó con el billete pagado caro y solo  devuelven el billete pagado barato.

En resumen: ¿cómo es posible que se admita en un mismo avión pasajeros “duplicados”? Sencillamente, se trata de  la confirmación de un serio descontrol sobre los pasajeros a embarcar. ¿Quien pone orden en este asunto? ¿Existe un control de calidad interno? ¿Un control de calidad externo? Los sufridos internautas, consumidores y ciudadanos de a pie nos sentimos impotentes ante tamañas actuaciones, pero no podemos perder más tiempo para una queja formal. Uno se conforma con contarlo a los amigos y prevenir a incautos.

(Me relataron los dos pasajeros, compradores de estos billetes para aquel vuelo,  que algo raro habían notado: en sus butacas y detrás de ellos les pareció adivinar sentada a su pareja gemela).

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Tarde oscurecida. Lluvia intermitente. Acudo con poco tiempo a escuchar a un conferenciante, de nuevo sobre el conflicto de civilizaciones. Hoy, once de marzo, un día triste para volver a recordar a nuestros 192 muertos de aquel mismo día fatídico del año 2004.

No es adecuado coger el coche por no conocer lugar de aparcamiento. Decido ponerme en la cola de los taxis verdes, Mercedes y viejos, por saber que son baratos y rápidos. Hago la obligada cola y, sin tiempo para dudar, me pregunta el organizador del reparto de taxis: ¿con gente? Sin pensar contesto que sí, que con gente. Me veo de repente montada en el vehículo años cincuenta con seis marroquíes.

Delante el conductor, con gorra ciclista o costumbrismo americano, lo que prefieran, acompañado de dos hombres, uno de ellos hombretón de unos 80 kilos con cazadora negra de cuero. Su compañero a la derecha, de complexión delgada, completa el trío delantero. Todavía ando preguntándome, cómo se las apañaba el conductor para proceder al cambio de marchas. Asiento trasero: ya había subido una mujer con velo. A su lado me acomodo como puedo y voy ajustando centímetros en el asiento con arte torero. De inmediato suben dos hombres más, uno con chilaba y otro sin ella. Nadie me comprende y a la vez todos. Les digo: “yo voy al Colegio de El Pilar”. El recorrido nocturno discurre un tanto misterioso, siete personas en un viejo Mercedes sin decir palabra. Pasan las calles y repito mi destino. Se para el Mercedes y pago mi precio, tres Dirhams. Shokran. ومن الجدير . Es decir, gracias, vale. حسن مساء . Buenas noches. Continúan a sus destinos, cansados e indiferentes, los cinco pasajeros restantes. Solo por esta sabrosa experiencia, merece la pena que visiten esta ciudad marroquí al Norte de Marruecos.

Les aconsejo la lectura de “El viejo Mercedes” de Antonio Reyes. Carlos C. Lainez la incorpora en su blog. El taxi del relato era azul.

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Nueva York. 11 S

Es hora de reaccionar, racionalmente pero de modo firme. ¿No nos ha bastado con las hecatombes, de las que, qué mejor, que las instántaneas gráficas?: 11S 2001, torres gemelas de Nueva York, ; 11M 2004, trenes de Madrid; verano 2005, metro de Londres. Cito los atentados de imborrable recuerdo para el mundo occidental. No han sido los únicos.

11M-Madrid 2004

No han sido suficientes. Esta Navidad 2009, en el avión Delta Air Lines que aterrizaba en Detroit, han estado a punto de morir casi 300 personas. Y según manifiesta el individuo protagonista de tamaña hazaña, no será la útlima acción. Hay otros individuos ya preparados. ¿Nos lo vamos a creer? ¿O haremos la vista gorda y tendremos los oidos sordos a honestos avisos como el del padre del incendiario personaje del avión de Detroit? Debe de responder la sociedad entera de Oriente y Occidente: gobernantes, grupos civiles, ciudadanos. El mundo islámico tolerante, demócrata y civilizado, tiene mucho que decir, que hacer. Debe de frenar a sus irracionales mártires potenciales sin sentido.

Londres, verano 2005

Fallido atentado avión Delta en Detroit. Navidad 2009

Además de los ataques mortíferos y sin control en medios de locomoción mundiales o centros públicos imprevisibles, existe la filosofía de intolerancia soterrada que impregna despacio, pero de modo implacable, las costumbres y vida diaria de miles ciudadanos islamistas, cultos e incultos, religiosos y laicos. Ante hechos así, me ciño a la última reacción francesa de la utilización del burka en suelo francés: prohibido el uso de la vestimenta, sin más. Solo se permitirá en carnaval. ¿Qué  hacen las mujeres perdidas dentro de sus burkas? Yo pensaba que se encontraban muy lejos, en Kabul. Pues no, señores. A 40 kilómetros de España, en Marruecos (por cuestiones laborales estoy viviendo ese ambiente) he tenido ocasión de cruzarme espeluznada con mujeres absolutamente cubiertas de velos de color negro o marrón, que llegan incluso a taparse los mismos ojos.

Se precisan actuaciones claras, decididas, meridianamente definidas en las que  los terrenos de uno y otro lado de lo que puede permitirse y no puede permitirse se distinga con la máxima transparencia. Por ejemplo: no debería repetirse, que en un foro de debate sobre “la alianza de civilizaciones”, convocado en  Marruecos, donde se invita democráticamente a todo el arco político y cultural islámico, tome la última palabra el personaje invitado más ultraconservador y cierre el acto incitando a la guerra santa, para pasmo de una inmensa mayoría del auditorio.

Repito con profunda preocupación mi título de la entrada: tolerancia cero, ante tamañas manifestaciones de irracionalidad del fundamentalismo islámico.

Posibles controles en aeropuertos mediante escáneres corporales. Aspectos positivos y negativos de la técnica.

Artículo relacionado. 27/02/2010, EL PAÍS: Burka, de Sami NAÏR

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¿Cómo definir la compra de billetes de avión por Internet en la actualidad? Un auténtico engaño. ¡Compre por casualidad! ¡Hable usted con la pared! Cualquier calificativo que puedan imaginar, excepto el de la seriedad que se requiere a cualquier empresa comercial. Prometen billetes superbaratos, cuyo precio final es un 40% más caro. Pacientemente introduces todos tus datos personales. Te ofrecen pre-reserva sin pago: pura fantasía. Te registras como cliente especial, por aquello de sentirte “un elegido”, de ofrecerte como “especial amigo” de la compañía. No dejas ni un solo campo del farragoso formulario sin rellenar. Pero ¡cáspita!. Llegando por fin al campo de: “Pago con Tarjeta (realice el pago de su reserva con su tarjeta de crédito o débito)” aparece desde hace unos meses el sencillito desplegable del tipo  de tarjeta de crédito con la que vas a atreverte a pagar:

pago con tarjeta

Adivinando la alegría de un final acertado, la cruda realidad es que, tras grabar 3 y 4 veces los datos de tus 2 o 3 tarjetas, escogiendo en el desplegable todos los tipos de tarjeta posibles, aceptando resignado los diversos mensajes que te recuerdan que tu tarjeta no es correcta en color verde primero, en color rojo después, al final directamente en negro, la pantalla te escupe este reconfortante mensaje:

“Ha ocurrido un error

Lo sentimos, ha sido imposible realizar la reserva al precio seleccionado, por motivos de disponibilidad. Todos sus datos postales, de facturación y pago serán ignorados. Le recomendamos realizar una nueva búsqueda”.

No sé si se trata de fomentar de nuevo el uso de las agencias de viaje. Amablemente los teleoperadores a los que logras encontrar tras media hora de músicas de espera, te indican que, o bien te van a sablear 34 euros por realizar ellos la gestión de compra vía telefónica, o bien que vayas a su agencia donde gente encantadora te atenderá con sumo gusto. Creo que aquí hay gato encerrado: empresas aéreas en crisis y entidades financieras ¡en crisis!

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Estrené el carril bici el sábado pasado por la tarde. Por aquello de los posibles Olímpicos en Madrid, y por aquello de la crisis, comenzaron en el barrio hace unos meses, (y en toda España, pero de esto hablo otro día),  trabajos urbanos de albañilería desenfrenados para no se sabía qué. Fue para, por fin, tenernos en cuenta a la pandilla ciclista madrileña (o mundial, llegado el caso).

En la calle más cercana a la mía, han extendido un maravilloso carril bici que ningunea a la especie de los conductores de tal manera, que ahora no caben los coches. Los ciclistas, uno de cada 1.000 ó 2.000 coches calculo yo, nos lucimos por la alfombra roja casi solo los fines de semana. Pero los miles de coches que pasan a diario, se desesperan ratos  y ratos, dado que, donde había dos carriles para coches en la calle ahora solo hay uno. Las aceras eran ya anchísimas y la alfombra roja es auténticamente señorial, con lo que el diseño urbanístico es verdaderamente utópico.  Esta muy bien soñar con un Madrid lleno de miles de ciclistas por las calles a diario, como en algún país del Norte de Europa, pero la realidad es bien distinta.

No se ha tenido en cuenta, creo yo, que si se priva a la calle de un carril para coches, calle ya muy atascada con anterioridad a la puesta en marcha de la alfombra roja, sería esencial pensar en el más sensato medio de transporte público donde no tenemos metro, que es el autobús. Pues bien, los dos autobuses mañaneros pasan cada cinco y diez minutos máximo hacia el centro. Pero llega la tarde y agota la paciencia del más cuerdo, la tediosa espera de veinte minutos o más para tomar el bus de vuelta a casa.

Resumiendo, mientras el transporte de autobús público en mi barrio no mejore, el personal continua sacando sus flamantes coches para ir a los trabajos. Y la bici para acercarnos al centro continua siendo francamente dura, además de no existir unas sencillas duchas en las oficinas, para aliviarse de los sudores de la pedalada al llegar y empezar el trabajo con cierta higiénica dignidad. Mil aplausos a la alfombra roja y petición de frecuencia autobusera cada cinco minutos durante toda la jornada. Solo así, el coche dejaría de ser el rey en las calles de mi barrio. Les hablo de la calle Juan Ignacio Luca de Tena, por el Norte de Madrid, zona Suanzes y las instantáneas las tomé  en horas muy bajas de tráfico.

Nuevo carril bici en Madrid

Afombra roja para bicis

Solitario carril bici con un viandante

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Me entusiasma utilizar el metro, el de Madrid y el de cualquier gran ciudad de España y del mundo. Podríamos hablar mil horas de los metros, pero hoy solo deseo referirme al plano de mano del metro, de uso imprescindible para no perderse bajo tierra.

El plano de Madrid siempre se ofrece gratuitamente en todas las estaciones del metro. Removiendo libros por mis estanterías he encontrado dos planitos  más antiguos que el actual, impresos en 2004 y  2007. La  característica que los une es su impresión en sentido horizontal. Pero ya entre el segundo y el primer plano, supongo que debido al número de estaciones que iba in crescendo de modo espectacular, los diseñadores del plano debieron verse obligados a eliminar las lindas curvas que pintaban en el primero de 2004. Ya se empezaban a escuchar pequeñas quejas entre los ciudadanos madrileños sobre el raro diseño rectilíneo de las líneas del metro. Pero lo más grave llegó cuando se decidió que la impresión sería vertical. El plano recobró el estilillo semicurvo de los recorridos de cada línea, pero no nos parecía ni parece a casi nadie la misma ciudad, nuestra ciudad. Se escucha a menudo: “¿puede decirme donde está  la estación de Retiro?” “vaya tabarra buscar una estación”. Tuvo cierta importancia política, incluidas mala uva popular y risotadas la edición de hace algunos años en las que dejó de figurar una estación, “por olvido”. Concedámosle el derecho a la errata al dibujante de entonces.

En resumen, resulta el plano de mano del metro vertical un tanto estrafalario de presentación. Creo también que va en contra de la memoria visual que  la mayoría de usuarios de tan fantástico medio de locomoción, tenemos de nuestro subsuelo madrileño. La ciudad  y el metro de Madrid estan construidos, bajo mi punto de vista, de modo circular con un marcado aplastamiento horizontal.

 

metro-madrid-2004

Metro Madrid. Edición 2004.

 

Rememoro mis entradas nocturnas a Madrid en coche, para intentar adivinar si Madrid vista de noche y a lo lejos, como trillón de luces, es pararela al mar Cantábrico o al Océano Atlántico. Tanto si entramos por ejemplo por la Nacional I o por la R 2,  Madrid se alarga mansamente paralela al Estrecho de Gibraltar. Y es que Madrid, cartográficamente hablando, es bellamente horizontal.

 

metro-madrid-2007

Metro Madrid. Edición 2007

 

 

 

Metro-Madrid-vertical-2009

Metro Madrid. Edición 2009

 

 

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