Wikileaks y su “Philip Marlowe” protagonista universal, es decir Julian Assange, podría definirse como la versión malvada de la red social Facebook de los lideres mundiales: han dado su amistad al mundo entero sin ellos haber concedido su asentimiento. Al final ¿serán naderías de las que uno empezará pronto a cansarse? El destape informativo, el descubrimiento , el descalabro es de magnitud 9 ó 10 en la escala de Richter. La desfachatez en los comportamientos de algunos de los representantes políticos, las artimañas con las que actúan, no nos caben en las cabezas de los más comunes de los mortales. Es como montarse en un avión veinticuatro horas y tener que adaptarse al nuevo destino en diez segundos. Pues no. No lo logramos. Si un trabajador normalito y corriente hiciera acopio de alguno de los modales que se estilan entre los protagonistas de la Wikileaks en su empresa o en su departamento ministerial correspondiente, le habrían despedido de modo fulminante. Pero no, ellos permanecen en su mandato tan tranquilos, sin inmutarse.
Mientras los periódicos nos asaltan con titulares de tamaño solo utilizable en noticias de terremotos, maremotos o impresionantes incendios. Cuando parecía imposible soportar la tensión que por días se había establecido en las relaciones bilaterales entre España y Marruecos y me llamaba la familia y los amigos para preguntarme por mi seguridad y salud. Cuando la doble autoridad en un país como Costa de Marfil llega a legales cotas insostenibles y las fronteras de Corea del Norte y Sur pueden hacerse trizas de un momento a otro avecinándose una posible no lejana 3ª guerra mundial. Cuando todo esto pasa, en España se decreta “el Estado de alarma” porque de repente vemos a 650.000 ciudadanos secuestrados por 2.400 controladores y los aeropuertos del mundo pueden llegar a tambalearse por la chulería de unos pocos de mis paisanos.
Cuando todo esto pasa, yo visito el hogar de un compañero de mi trabajo, aquí en el Norte marroquí. Gozan de escasísimos recursos económicos. Han tenido un niño y estallan de felicidad. Pero tres noches antes de la buena nueva , su casa se ha inundando por el desbordamiento del río más cercano y están viviendo en el piso superior, ¡qué suerte! de los padres de ella. Comparten conmigo increibles dulces y me obligan a acudir a su fiesta particular, tres días después del nacimiento de su maravilloso bebé. Cuando me cuenta el emocinado recién estrenado padre, que no tiene seguridad social y que tiene un sueldo por debajo del mínimo exigible para cualquier trabajador. Mientras descubro su barrio y su casa, Wikileaks inunda la prensa de muy dudosos comportamientos de los políticos de cada país y los controladores españoles “nos prometen portarse bien” estas Navidades no yendo a la huelga. Ojo, ante la duda mejor es gobernar con estados de alarma prologandos.
Cuando todo esto pasa, también visité la antigua, sencilla y a la vez hermosa Iglesia católica de Ksar-el-Kébir, hoy secularizada y regentada por tres Hermanas Paulas, que hacen una indescritible labor humanitaria con niños abandonados, jóvenes sin recursos y madres en zonas rurales pobres e intransitables. Pero este callado trabajo no me cabe en esta entrada. Pienso grabarlas en videos y subirlo a Youtube.
Ayer pusimos dulzura a nuestras vidas cantando hermosos villancicos, como el año pasado, como todos los años, en los que siempre la chispa de sentimentalismo nos permite querernos un poco más a todos y prometernos felicidad con tiernos deseos de lo mejor para los nuestros.
Desde que sé que Ana María Matute escribe sus párrafos más inspirados al atardecer con un gin-tonic, les confesaré que alguna de mis líneas son también fruto de un refrescante sorbo de cerveza al rozar la medianoche.


Paz, me encanta y me emociona lo que escribes … tus auténticas experiencias marroquíes … Lo vives de verdad … ¡ con el corazón! … y lo cuentas sencillamente, sin rodeos …
El contraste de la experiencia personal, de la vida cotidiana y las noticias de la prensa, me hacen relativizar el maremagnum actual de acontecimientos que se viven a nivel mundial.
Estoy con el Premio Principe de Asturias de las letras 2010, Amin MAALOUF y su reflexión el día de la entrega del premio:
“…La cultura no es un lujo que podamos permitirnos sólo en las épocas faustas. Su misión es formular las preguntas esenciales. ¿Quiénes somos? ¿Dónde vamos? ¿Qué pretendemos construir? ¿Qué sociedad? ¿Qué civilización? ¿Y basadas en qué valores? ¿Cómo usar los recursos gigantescos que nos brinda la ciencia? ¿Cómo convertirlos en herramientas de libertad y no de servidumbre?
Este papel de la cultura es aún más crucial en épocas descarriadas. Y la nuestra es una época descarriada…”.
http://www.fpa.es/premios/2010/amin-maalouf/speech/
Estoy con él, en la idea pesimista de nuestra época confusa a nivel ideológico.
El asunto de la publicación de los papeles de Estado por Wikileaks, me lleva a serias reflexiones. En ciertos momentos estoy con la filosofía de total transparencia que impone y otros momentos no tanto. Me hace dudar de su actuación el que se hayan entregado a cinco periodicos de máxima importancia en el ranking mundial de la prensa para que “seleccionen”. Da la sensación que se ha ido de las manos la magnitud del asunto en el que se ha visto envuelto Wikileaks. Si otros deben decidir lo que es publicable o no publicable, algo falla.
Por otra parte, me resulta muy curioso el silencio al respecto de estos papeles de otros periódicos, como por ejemplo de El Mundo en España. Es extraño.
En la inmensa necesidad que tienen los periódicos de papel por redefinirse, sin duda estos papeles “digitales” les aportan noticias para una larga temporada.
Te agradezco Francesca tu constante lectura de mis entradas. Un fuerte abrazo y felices días con los tuyos.