Busco el mar provocador de versos.
Luce esbelto, verdoso,
bajo plomizo cielo gris.
Rugen finísimas olas,
cargadas de arenas y secretos.
Desierto enorme, sin dunas,
mece barcazas cual camellos.
Crece despacio ante mis pies.
Habla silencioso.
Me arropa, me calma,
me confirma,
mis extraños destinos deseados.
