Por pura casualidad, a través de un email laboral, he encontrado un excelente grupo montañero, gran conocedor del Rif. Se anima a venir mi amiga española Mar.
Domingo 14 de marzo, siete menos cuarto de la mañana, en la calle. Día frío y sol fantástico. Diez personas nos citamos en la antigua estación de tren de Tetuán, donde salen autobuses para Chaouen. Nos montamos en dos diferentes. Parecían ser los adecuados, pero nos indicaban que no, que debíamos de cambiarnos. El tercero fue el correcto y por tres Dirhams nos encontramos en veinte minutos en la parada necesaria para subir al monte. Destino, Tarannakt Bnisalah.
En el principio y el final de la jornada atravesamos pequeñas aldeas, donde las mujeres y los niños nos observaban entre guasones, embelesados y sonrientes. Fueron 18 kilómetros duros, especialmente la bajada. La subida pronunciada, pero no muy prolongada, con parada en oportuna fuente sombría. La cumbre, al pie de una impresionante cascada. Comemos con hoguera incluida, entre otras viandas, pinchos morunos de pollo exquisitos.
La bajada fue extremadamente larga. Paisajes imposibles de olvidar con majestuosas cascadas a visitar por todo montañero que se precie. Barrizales muy serios debidos a las recientes lluvias, obligaban a equilibrios indescriptibles en el lento avance de nuestra vuelta.
Primera jornada memorable en las grandes montañas marroquíes. Al igual que las ciudades deberíamos hermanar los Pirineos y el Rif.
Expedicionarios: Abderrahman, Ahmed I., Ahmed, Houciene, Imad, Rajaa, Jöelle, Mar, Paz, Sohaib / Lenguas: árabe, francés, español, inglés / Fotografías: Ahmed I., Jöelle, Paz. Las cascadas se incorporarán más adelante.







