Esta potentísima herramienta permite a los autores explayarse a gusto mediante la escritura, y no solo con élla, sobre ilimitados temas y de mil formas. No existiendo ningún crítico previo a lo que uno escribe, y solo sometido el discurso al tamiz de cada cual, me gusta rastrear información que me obligue a encauzar debidamente mis espaciadas entradas.
Son múltiples los blogs que ayudan en la orientación de la técnica sobre la cáscara del blog. ¿Pero la escritura? Leí a Enrique Dans una de sus recomendaciones: “escribe -en pijama y zapatillas-, con confianza, con tranquilidad, relajado”.Yo añadiría el consejo de ser prudente: antes de pinchar el botón de publicar, controlar la impaciencia, el anhelo de que te lea el mundo.
Siguiendo este mi afán de mejorar la escritura, busqué en los talleres de la librería Fuentetaja. Al final del enlace, se encuentra en pdf un serio artículo de Ramón Cañelles y Chema Álvarez, del libro Escritura creativa. Cuaderno de Ideas. Entresaco algún consejo sugerente aplicable para bloguers incipientes, amago de escritores al fin y al cabo, de muchos de nosotros:
“Escribir debería ser compartir… Es decir, un acto fundamentalmente generoso que sepa preservarse lo más posible de las tentaciones del narcisismo, del exhibicionismo, del comercio indiscriminado..”
“El rigor del oficio se concentra ya por entero en poner toda la sensibilidad y la inteligencia a plena disposición de los ecos del mundo que lo rodea. La tendencia del poeta, amén de puntuales forcejeos, no es la de pelearse con las palabras… Al contrario, el escritor sensible mantiene una relación de permanente seducción de doble sentido con las palabras. Y la única seducción que funciona es aquella en la que el pulso no tiembla. Textos en los que el eco de la realidad transpira sincero, sin forzamiento, de forma sutil. En definitiva, es a la sobrecogedora contundencia de la sutileza a lo que comúnmente llamamos poesía. Quizás la labor más frágil y en cierto modo paradójica de la enseñanza en un taller literario es… cómo mostrar que el camino de la emoción…depende más de la sensibilidad y del sentimiento que se ponen al relacionarse con un tema, que de malabarismos técnicos cuya ejecución tan sólo tenga como propósito provocar el asombro del lector”.
“No es sencillo a veces preservar el sentido de la enseñanza más básica: el camino de expresión más eficaz, más penetrante, suele ser la (difícil) sencillez. Una mente clara y un corazón abierto serán, en ese sentido, las herramientas más preciosas de cualquier potencial artista”.
Una gran aportación, en breve idea, la tomo del siguiente autor en su libro de memorias:
Recuerdos y olvidos (1906-2006)
“Al autor de un escrito discursivo hay base objetiva, si llega el caso, para convencerle de su inconsistencia; pero ¿quién convence a un poeta de que su musa le ha dictado quizá una sarta de incongruentes necedades?”


