Todo tiene una razón para un comienzo. Febrero luminoso y veraniego, madrileño de cielo inimitable. Este blog nace en un periodo gripal estrafalario cuasi vencido. Me ha supuesto una baja laboral ¡de un mes!, a mí, empleada pública gris, activa y moderna a un tiempo, obsesa con el cumplimiento del horario.
En algún rato de ensoñación estos días, pensaba en papeles guardados en viejas carpetas, algunas fotos perdidas. También son ya pequeña historia los datos salvados con cierto desorden, pero múltiples veces, en los cinco ordenadores que llevo estrenados, manoseados cuando no odiados, en mi casa y a saber en cuantos de mi trabajo. ¿Por qué no atreverme con un blog?
Doy vueltas al diseño del blog, para qué, para quién lo hago. Quiero que sea un blog para encontrar en primer lugar a mis amigas. Tengo muchas.
Pienso en los posibles apartados y recuerdo ahora y siempre lo que un gran admirador le preguntó un día a mi padre: “Don Juan, ¿pero cómo se escribe un libro?” Lo mismo divago yo hoy: ¿Cómo se escribe un blog?
Otra sesuda cuestión casi insalvable; ¿con qué periodicidad escribir en él? Creo que al mes, sería bueno comprometerme a anotar algo, un libro que recomendar, un film, un concierto o dejar para esta microhistoria la excursión al monte que hace mi amigo casi cada domingo y vuelve de ella henchido de placeres.
Otra piedra en mi zapato que me hacía navegar entre la duda: siempre he dado vueltas a las ventajas e incovenientes de la ocultación de mi perfil en pseudónimos. Pero hoy me he dicho: ¡a estas alturas de mi historia! ¿qué sentido tiene ocultarme? Aquí estoy, para mis amigos.Baste por hoy de enredarme con palabras en tanta presentación.
Voy a preparar unas fotos de carnet para que me recuerden mis allegados y para que me conozca quien recale por aquí sin quererlo. Hasta otro rato.
Citas,
Alejandra Palacios Banchero: “No llames si no quieren escucharte, no busques si no te quieren encontrar”.
Leyenda de un poster entrañable, de mediados del siglo pasado. Colgado en alguna de tantas y pequeñas fábricas de chocolate artesanal elaborado en muchos pueblos españoles (Museo del Chocolate en Astorga, Léon): “El tiempo es oro – LA PUNTUALIDAD – constituye la primera condición del EMPLEADO CONCIENZUDO. Nótese que siempre son los mismos los que llegan con retraso”
Luis Cernuda: La realidad y el deseo. Donde habite el olvido:
“He amado, ya no amo más;
He reido. Tampoco río.”