Recojo aquí aquellos versos sin premio, de un tiempo antiguo mío, poesía autocurativa de momentos extraños. Escritura primera, juvenil y de aprendiza. Podrá servir para enseñar: ¡ojo con ese ripio! ¡redondo el verso de más lejos!…. Siempre estuve reñida con la métrica clásica, pero no descarto intentarlo alguna vez, por el vicio de estar siempre aprendiendo. Son un monotema ellos por entonces, que hoy veo, daban su quehacer.
Hice pequeñas pruebas, pintando los versos y produciendo dos versiones, con dos gamas de colores. ¡Hasta qué extremo una presentación! proporciona sensaciones, también sentimientos diferentes, según las variedades escogidas. Aquí pueden verlos y leerlos:
Psiquiatras, psicólogos. Son dos profesiones para mi atractivas. Me llama la atención el tabú generalizado de la cuestión. Si es problema psicológico, se admite a regañadientes, pero de modo aceptable. Decir sin embargo con naturalidad “me voy a ver al psiquiatra”, te aconsejan tus mejores amigos: “no, mejor no lo comentes”. Está bien guardar intimidad de ciertos detalles personales, por siempre hasta la muerte, llevártelos a la tumba. Pero el secreto en estas ocasiones es pura y simplemente lastre cultural, tabues ancestrales. Casi todos hemos escuchado alguna vez: “reconoceréis que esa persona está un poco tocada”, en tono poco adecuado. Si uno tiene alguna dolencia de garganta, riñón, estómago, huesos, mala dentadura, etc… va tan ricamente al otorrino, al urólogo al traumatólogo o al dentista. Pero, ojo, la tarjeta del psiquiatra, pónganla a buen recaudo.
Lo dramático en este tipo de dolencias de nuestro corazón, de nuestras mentes, es no reconocerlas. Tengo vivencias cercanas y son graves problemas, personales y sociales. ¿Hasta dónde el derecho del enfermo? ¿Hasta dónde el dolor de los que le rodean? Se hace necesario cuidar a los sufridores cercarnos.
En la actualidad, estoy aceptando multiples conflictos como irresolubles y algunas enfermedades como incurables; consigo vivir más serena y tranquila, más en paz conmigo misma.
No me gusta terminar dramatizando y menos pontificando. Cambiando de asunto, pero no tan alejada, les aconsejo la obra de teatro El guía del Hermitage, en el Teatro Bellas Artes de Madrid: la protagonizan un loco cuerdo y un cuerdo loco. Subyace la idea de cómo pintar pintura con las palabras, según me explicaba un sabio de Lengua y Literatura. El guión me embelesó, para los actores sobresaliente y para los montadores, la austeridad exigida por la trama no impediría una mayor variedad.
He ido hoy a solicitarle el alta, después de mi cuarta semana en el limbo. Esta extraña enfermedad, que únicamente me ha dejado la señal de falta de fuerza física, hace sonreir a mi médico. Bien pensado me hace caso en todo lo que le pido: ¿Será mononucleosis? “No, tranquilícese. Súbase al Pirineo y vuelva nueva en una semana…” ¿Serán las hormonas del tiroides? “¿no se las solicité en el análisis que le hicimos?” Lo examina ve que no y me comenta: “¡extraña señora que desea pincharse!. Pero no se preocupe, que le pinchen de nuevo y le incluyo el control de esas hormonas que usted sabe…” ¿Cuando estaré al cien por cien? Sí, sí, al cien por cien, para por ejemplo ir en bicicleta los domingos a comprar el pan y el periódico. Hoy la cuesta de salida de mi garaje en bicicleta de momento me parece la subida al Everest. ¿Recorrer con garbo el larguísimo pasillo de mi oficina? Ya lo experimentaré el lunes que viene; de momento me parece kilométrico. Pero cuando estaré recuperada del todo, por favor, señor médico (estoy convencida que es un médico fantástico y así lo confirmo aquí por si me lee); “señora esa es la cuestión, no soy adivino y ya me lo dirá usted cuando se encuentra a su cien por cien”. Así es la vida y las miserias de las pequeñas grandes enfermedades, misteriosas. La mía, no ha tenido el nombre más vulgar que una larga y tediosa gripe.
Cada año, cada primavera, los jacetanos de todos los días, los lugareños, salen muy temprano a disfrutar de esta fiesta. Es el PRIMER VIERNES DE MAYO. Aconsejo que se pidan un día de permiso a los que no la conozcan. Después de los desfiles, solo resaltaré, el nudo en la garganta que deberán contener cuando escuchen comenzar este singular cántico, en la puerta de nuestro Ayuntamiento; en la estrechez de nuestra calle Mayor, repleta de miles de personas . Suele ser sobre la una de tarde. De los que vivimos fuera he oido decir de todo: que lo escuchan en su móvil en ese mismo instante y se ponen tristes, melancólicos. Otros sueñan y reniegan de haberles sido imposible acudir a nuestra grande y pequeña cita anual. Yo prometo subir aquí algunos acordes para que ustedes puedan saborearlo.
El Himno español no encuentra su letra, pero estoy convencida de que hay personas excepcionales y cultas en nuestro país que puedan dar en la diana de unos versos cálidos, de emoción, de entusiasmo, de amor por esta hermosa Iberia. Si no se logra, mejor el silencio de las palabras. La música de nuestro Himno une igual inmensamente, a todos los ciudadanos españoles y de bien.
Como dije en mi primera zambullida en este blog (¡Uy, qué vertigo, qué miedo escénico! sentí por un instante), dedicaré a todas mis amigas la máxima atención. Lo de economistas me ha quedado pedante de lo más, y de hecho entre nosotras decimos siempre “quedamos a comer las mujeres” (pasamos ese día de los economistos), pero es lo que somos, sesudas en contabilidad, tributos, auditorías y otras lides, de allá por el setenta y muchos.
Me gustaría si esto crece, que podamos varias de nosotras desarrollar de modo conjunto alguna parte de este blog. Os confieso que estoy aprendiendo a crear blog a marchas forzadas. El lenguaje nada más comenzar a manejar los programillas, me ha dejado un poco abrumada: Blogroll, categoría, avatar, feeds, sidebar, Widgets, posts…
He empezado comprendiendo las categorías. Parecen el índice de temas y es, pero el montajillo se lleva a cabo al revés de lo que uno cree al principio. Debo de ser un poco ambiciosa, pero me gustaría recoger y compartir datos, noticias, lo que queráis, sobre estas categorías:
Amistades / Jaca, Pirineos, Aragón / Cine / Comprar y Vender /
Ecología / Europa / Economía / Familia / Fotografía /
Justicia justa / Literatura / Medicina / Papeles pintados / Pintura / Psicología /
Social / Tecnología / Templando las cuerdas / Viajes
Siempre puede rebajarse el techo categoril, pero es bueno mirar alto y lejos.
Si os llama la atención la categoría ”Templando las cuerdas” es el título provisional de un librito que no verá la luz, pero sí este blog, sobre el encuentro con mi vida. Sí, sí, la estoy encontrando y me agrada.
Va dedicado a vosotras, grandes y estupendas: Dioni, Teresa S., Conchita R. Reina, Teresa V. Espero vuestras fotos de carnet muy pronto y os prometo un montajillo retratil, de gran encanto. Lo mejor será una nebulosa de imágenes, para quitarnos algunos kilillos, alguna arruguilla y “x” años.
Dejaré la foto, para presentarla a concurso. Besos a todas.
P.D.: No me olvido del restaurante de Ventura Rodríguez, que tantas veces nos ha acogido. De nuestro último encuentro, el primero en 2008, en Mayvy, la Casa de la Tortilla, no olvidaré tampoco, el arroz con Bogavante, los postres caseros y el camarero y la cocinera portugueses. Eso sí, hacía un frío que nos cortó a todas el cutis. Para los que nos lean, en Europa, o allende los mares, les detallaré a lo que asciende un menú ajustado, pero a lo grande: veinte eurillos, con bebida sin tasa y licores que ponía la casa. Dioni, un gran hallazgo. Venga, va, daré la dirección completa. Calle Hartzenbusch, 6, metro Bilbao.
Todo tiene una razón para un comienzo. Febrero luminoso y veraniego, madrileño de cielo inimitable. Este blog nace en un periodo gripal estrafalario cuasi vencido. Me ha supuesto una baja laboral ¡de un mes!, a mí, empleada pública gris, activa y moderna a un tiempo, obsesa con el cumplimiento del horario.
En algún rato de ensoñación estos días, pensaba en papeles guardados en viejas carpetas, algunas fotos perdidas. También son ya pequeña historia los datos salvados con cierto desorden, pero múltiples veces, en los cinco ordenadores que llevo estrenados, manoseados cuando no odiados, en mi casa y a saber en cuantos de mi trabajo. ¿Por qué no atreverme con un blog?
Doy vueltas al diseño del blog, para qué, para quién lo hago. Quiero que sea un blog para encontrar en primer lugar a mis amigas. Tengo muchas.
Pienso en los posibles apartados y recuerdo ahora y siempre lo que un gran admirador le preguntó un día a mi padre: “Don Juan, ¿pero cómo se escribe un libro?” Lo mismo divago yo hoy: ¿Cómo se escribe un blog?
Otra sesuda cuestión casi insalvable; ¿con qué periodicidad escribir en él? Creo que al mes, sería bueno comprometerme a anotar algo, un libro que recomendar, un film, un concierto o dejar para esta microhistoria la excursión al monte que hace mi amigo casi cada domingo y vuelve de ella henchido de placeres.
Otra piedra en mi zapato que me hacía navegar entre la duda: siempre he dado vueltas a las ventajas e incovenientes de la ocultación de mi perfil en pseudónimos. Pero hoy me he dicho: ¡a estas alturas de mi historia! ¿qué sentido tiene ocultarme? Aquí estoy, para mis amigos.Baste por hoy de enredarme con palabras en tanta presentación.
Voy a preparar unas fotos de carnet para que me recuerden mis allegados y para que me conozca quien recale por aquí sin quererlo. Hasta otro rato.
Citas,
Alejandra Palacios Banchero: “No llames si no quieren escucharte, no busques si no te quieren encontrar”.
Leyenda de un poster entrañable, de mediados del siglo pasado. Colgado en alguna de tantas y pequeñas fábricas de chocolate artesanal elaborado en muchos pueblos españoles (Museo del Chocolate en Astorga, Léon):“El tiempo es oro – LA PUNTUALIDAD – constituye la primera condición del EMPLEADO CONCIENZUDO. Nótese que siempre son los mismos los que llegan con retraso”
Luis Cernuda: La realidad y el deseo. Donde habite el olvido: